Pterigión y Pingüécula: Evita la deficiencia visual y sus consecuencias
Las generaciones conjuntivales, aunque similares, presentan diferencias significativas entre el Pterigión y la Pingüécula.
Características de la Pingüécula
La Pingüécula se distingue por ser una elevación más pequeña en la conjuntiva, ubicada en el sector nasal o temporal del ojo. Es más común en el sector nasal y tiene una tonalidad amarillenta. No invade la córnea y se caracteriza como una degeneración.
Rasgos distintivos del Pterigión
El Pterigión, conocido como "carnosidad", se diferencia por su formación fibrosa y vascular. A diferencia de la Pingüécula, invade la córnea y suele ser más rojizo debido a su vascularización. Esta alteración puede generar mayores síntomas y afectar la visión.
Síntomas y Consecuencias
Ambos padecimientos pueden causar molestias intermitentes, como inflamación, enrojecimiento, comezón e incluso dolor. Sin embargo, el Pterigión puede provocar astigmatismo, alterando la curvatura de la córnea y generando intolerancia al uso de lentes de contacto. Además, ambos pueden causar fotofobia y lagrimeo.
Diagnóstico y Tratamiento
El diagnóstico se realiza mediante una exploración oftalmológica, utilizando la lámpara de hendidura para determinar la patología. El tratamiento se centra en aliviar los síntomas, siendo más sintomático en el caso de la Pingüécula. La cirugía es una opción para el Pterigión, pero conlleva riesgos de cicatrización que pueden afectar la visión.
Prevención y Cuidados
La prevención es fundamental, especialmente evitando la exposición prolongada a los rayos ultravioleta del sol. Se recomienda el uso de gafas o lentes oscuros con protección UV y viseras para quienes trabajan al aire libre. Además, es importante evitar agentes irritantes como el polvo y los humos que puedan inflamar las alteraciones conjuntivales.